martes, 2 de agosto de 2011

Puentedey 2O11.

Pues de nuevo estoy por aquí, hacía tiempo que no escribía, pero no tenía necesidad de ello, hasta ahora que me siento vacía. El Domingo volví del campamento y me siento vacía, lo que daría por volver al 21 de Julio y revivir todos los momentos con esos enanos. No te das cuenta mientras estás en ese pequeño pueblo conviviendo con todas esas pequeñas personas, pero cuando llegas a casa realmente sientes que te falta algo, que echas de menos acostarte a las tantas de la mañana después de un largo día y una larga reunión con todas esas personas que, como tú, hacen posible ese campamento; o despertarte dormido muerto de frío y mandar a todas esos enanos que se pongan a hacer gimnasia y, seguidamente, cada uno hacer sus tiendas lo más rápido posible para así, poder ganar el premio a la mejor tienda. Más tarde llegaban las reflexiones con los grupos de trabajo, que sí, que algunos de ellos daban guerra, pero hasta echas de menos esas peleas con ellos para que se comporten bien y te puedan escuchar. Llegaba el juego, donde te divertías y aprendías con ellos, y más tarde la comida y la cena, justo el momento en que esos enanos te demostraban lo que te querían y te decían ¿te sientas al lado nuestro para comer? y siempre te sentabas al lado de la misma enana o al lado de mismo enano porque te hacían más feliz que nadie.. La verdad es que es una gran satisfacción cuando un campamento entero se lo ha pasado en grande y desea que pase todo un año rápido para volver a verte, de verdad. 
Cada año va pasando gente nueva por el campamento, y cada año te cuesta más despedirte de ellos, de verdad que qué grandes son cada uno de ellos.