domingo, 14 de noviembre de 2010

te echo de menos, de echo, no hay día que no te recuerde. Porque no me puedo imaginar que de la noche a la mañana todo haya cambiado tanto, que ya no signifique nada para ti, que ya no importe nada en tu vida. Sí, fuiste el mejor amigo que alguien podría tener, pero no te supe aprovechar. Me enseñaste mucho más que todo, me diste tu amistad. Pero entre ese sentimiento, está el orgullo, un sentimiento que nos invade a ambos. Y gracias a eso nos estamos perdiendo muchas cosas buenas que la vida nos ha dado. Yo no quiero perderme todas esas cosas buenas, y quiero pasarlas todas junto a ti.  Te echo de menos.

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